Sentir y Pensar

Sentir y Pensar
5° y 6° Básico
Educar las emociones es posible

Cómo motivar a los hijos

Conocer qué motiva a los hijos ayudará a entenderlos y a educarlos desde la emoción.

Lo que realmente mueve al mundo son las emociones. La palabra emoción viene del latín ex-movere (ex significa ‘fuera’ y movere significa ‘mover’). Por tanto, emoción es “aquello que nos mueve”. Curiosamente, emoción comparte origen con otra palabra esencial: motivación.

Lo que motiva es aquello que emociona.

¿Y si algo no “emociona” a los hijos?
¿Qué pasa con los niños que tienen que hacer tareas de una asignatura que no les agrada? ¿Qué hacen?
Hay dos opciones muy probables:

  • Se aburren y pierden el tiempo en cualquier cosa.
  • Buscan a su alrededor algo que les interese más: videojuegos, televisión, juegos… o pelear con los hermanos.

Lo mismo ocurre con el resto de las actividades. ¿En cuáles son proactivos y no hace falta que se les diga lo que deben hacer? ¿En cuáles se convierten en niños perezosos y siempre les falta tiempo para terminarlas?

Para motivar a los hijos, se debe detectar qué los “mueve”, qué los emociona.
Conociendo qué motiva a los hijos, se podrán plantear estrategias para hacer más atractivas las actividades que les son aburridas o demasiado complicadas.

¿Desde qué emoción los padres se relacionan con sus hijos?
Esta pregunta, quizá difícil de entender a primera vista, da respuesta al porqué de las relaciones que se establecen con los hijos.

Desde el amor

Si un padre se relaciona con su hijo desde la emoción del amor, cualquier cosa que tenga que ver con él atravesará una especie de filtro que provocará que todo quede distorsionado, siempre en positivo, por esta emoción. Por ejemplo, si el profesor le expresa a un papá que su hijo se porta mal en clase, al papá le costará creerlo o, en último caso, lo va a disculpar por su comportamiento.

Desde la rabia

Por el contrario, si un papá se relaciona con su hijo desde la emoción de la rabia o el enojo, cualquier información va a ser considerada en negativo.
Se debe evitar ser demasiado permisivos e ignorar los comportamientos inadecuados de los hijos.
Por otro lado, ser extremadamente duros con ellos, molestándose con cada conducta negativa, puede bloquearlos y desmotivarlos.

Es necesario hacer un esfuerzo por buscar una perspectiva objetiva.

Si la reacción ante las informaciones que llegan son generalmente negativas, los hijos difícilmente se sentirán motivados para mejorar o confiar en sus posibilidades. Sin embargo, si ven que sus padres reaccionan de forma justa, será más fácil que encuentren la motivación necesaria para enfrentarse a las distintas situaciones.

¿Crees que tus emociones “motivan” a tu hijo? Veamos un plan de trabajo en la siguiente sección.