Sentir y Pensar
Analiza un caso práctico - Paso 5
Qué hacer con el hijo que contesta mal y desobedece
Sofía ha estado jugando y su mamá le pide que recoja los juguetes. La niña contesta sin titubear:
—¡No quiero!
La mamá de Sofía le responde con un tono de voz tranquilo:
—Sofía, ¿quieres que me enoje? Recoge tus juguetes.
Sofía, con los brazos cruzados, responde:
—No quiero. Recógelos tú.
Esta respuesta resulta intolerable para la mamá de Sofía y, muy enojada, le advierte a su hija que la castigará. Sofía responde:
—¡Tonta, déjame, te odio!
Su mamá debe cumplir con la advertencia y castiga a Sofía.
¿Cómo podría haber reaccionado la mamá de Sofía?
En relación con los insultos, enseñarle que puede expresar su enojo sin necesidad de ofender.
Otra opción es esperar a que la niña se calme y se pueda conversar con ella. La persona adulta también debe estar tranquila.
Pasado el enojo, se puede retomar la situación para establecer conjuntamente normas básicas para resolver el tema de las contestaciones y solucionar el conflicto de forma pacífica.
Por último, no hay que olvidar que los padres no se deben poner a la altura del niño, pues ellos son los adultos.
No Olvidar
Cuando un niño contesta o desobedece, los adultos se deben hacer inmunes al “contagio emocional”. Si los adultos se alteran ante situaciones tensas, sus hijos también lo harán. Se debe actuar con firmeza, pero con calma.