Sentir y Pensar
Analiza un caso práctico - Paso 5
Qué hacer con el hijo que no se quiere ir a dormir
Cada noche ocurre lo mismo. El papá de Carla tiene que insistir una y otra vez para que su hija se vaya a dormir.
—Por favor, Carla, anda a acostarte. Ya son las nueve de la noche.
—Papá, déjame terminar de ver la película…
—Carla, todas las noches estamos con la misma historia. Lo siento, apaga la tele y anda a acostarte. En un minuto voy a darte el beso de buenas noches.
—Bueno, papá, recojo algunas cosas que tengo que llevar mañana al colegio y me voy a acostar —contesta Carla sin dejar de ver la tele.
El papá de la niña se da cuenta de que su hija le está tomando el pelo y comienza a enojarse:
—¡Apúrate y recoge tus cosas, que ya es muy tarde!
Apurarse no es precisamente lo que está haciendo Carla, por lo que su papá, ya enojado, comienza a gritarle:
—¿Crees que soy tonto o qué? ¡Anda a la cama ahora mismo!
Al final, ¿qué ha conseguido el papá de Carla con su reacción? Discutir con su hija y que la niña se vaya a la cama tarde y muy enojada.
Si una misma situación se repite día tras día, probablemente sea necesario cambiar de estrategia.
¿Qué hacer ante el conflicto?
- Ignorar las protestas.
- Dejar bien claras las intenciones (en este caso, que la niña se vaya a dormir a las nueve).
- Crear una rutina agradable antes de irse a dormir (una pequeña conversación, una lectura…).
- Advertir al hijo de las posibles consecuencias si no cumple con la norma de acostarse a las nueve.
- Si se observa que a la hora de acostarse no tiene sueño, probar con adelantar la hora de levantarse.
No olvidar
Si a un hijo le cuesta irse a dormir, se debe ser firme y no hacer caso a las excusas. Se debe intentar crear un clima relajado y agradable y no alterarse para que la situación no se convierta en un motivo diario de discusión.