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Disgrafía: Aprende a reconocerla y a tratarla

¿Sabías que entre el 5 y el 20% de los estudiantes jóvenes padece algún tipo de déficit a la hora de escribir?

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La detección precoz de cualquier trastorno del aprendizaje es clave para su futura evolución y, por tanto, para garantizar un desarrollo normalizado, que condicione lo menos posible el futuro de los niños y niñas.

La no interiorización de la destreza de escribir en la niñez puede reducir la capacidad para comunicarse con otras personas, realizar listados y redactar.

En este artículo te hablamos de

¿Por qué es necesario detectar la disgrafía cuanto antes?

Las dificultades de aprendizaje de la lectura y la escritura tienen una repercusión amplia en la vida del estudiante:

  • Influyen negativamente en el rendimiento escolar.
  • Producen un retraso en la adquisición de conocimientos en la mayoría de las áreas del currículo.
  • Deterioran frecuentemente la imagen social del alumno.
  • Repercuten en su propia autoestima.

Es importante que la intervención psicoeducativa contemple todo ello e intervenga, si fuera necesario, para compensar el impacto en la capacidad de estudio y en el rendimiento escolar, y se impida la manifestación de consecuencias psicológicas añadidas a la condición nuclear: la dificultad específica de aprendizaje de la lectura y escritura.

¿Qué es la disgrafía?

La disgrafía es un trastorno del aprendizaje que se manifiesta a través de una escritura defectuosa.

Los niños que la manifiestan no necesariamente presentan problemas intelectuales, neurológicos, sensoriales, motores, afectivos o sociales, pero suelen sufrir una falta de habilidades motoras. Para muchos niños con disgrafía, el simple hecho de sostener un lápiz y organizar las letras en una línea es muy difícil. La escritura a mano de estos niños tiende a ser desordenada, batallan con el deletreo y la ortografía, y no les resulta fácil poner sus ideas en un papel.

Está relacionada con el acto motriz de transcribir el lenguaje verbal a símbolos gráficos; por este motivo, la psicomotricidad fina y el sistema visual juegan un papel fundamental. Podemos encontrar asociada a la digrafía otros problemas, como la dislexia, el déficit de atención y/o de impulsividad.

Conocer los rasgos que identifican la disgrafía nos ayudará a diseñar, elegir y poner en marcha diferentes materiales didácticos con los que ofrecer el soporte necesario a nuestros alumnos.

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¿Cómo reconocer síntomas e indicadores para su diagnóstico?

Existen dos tipos de síntomas relacionados:

  • Signos secundarios globales. Se refieren a la postura inadecuada, al soporte incorrecto o a la mala presión del instrumento (lápiz, bolígrafo, etc.), mala presión del mismo oy una velocidad de la escritura excesivamente rápida o lenta.
  • Síntomas específicos. Ponen su atención en elementos del propio grafismo, como el gran tamaño de las letras, las letras inclinadas o deformes, el excesivo espaciado o el apiñamiento entre letras, los enlaces indebidos entre grafemas, las letras irreconocibles y, en definitiva, el texto, de difícil comprensión.

Para el establecimiento del diagnóstico de la disgrafía es necesario tener en cuenta el factor edad, dado que este trastorno no empieza a manifestarse hasta después de haberse iniciado el período de aprendizaje (después de los 6-7 años). No es adecuado realizar el diagnóstico antes de este tiempo.

Según los indicadores, puede considerarse disgrafía cuando las habilidades para escribir se sitúan sustancialmente por debajo de las esperadas dados la edad del alumno, el coeficiente del alumno y la escolaridad propia de su edad.

¿Qué características tiene la escritura en la disgrafía?

Las personas que padecen disgrafía acostumbran a compartir una serie de características en su escritura:

  • Letra difícil de entender.
  • Escritura en espejo: letras escritas como si fueran el reflejo de un espejo, es decir, al revés.
  • Espacios incorrectos o irregulares de las letras y palabras: palabras juntas o sílabas separadas.
  • Mala presentación: sucia y con marcas de haber borrado palabras para escribirlas de nuevo.
  • Letra irregular tanto en forma como en tamaño.
  • Letras mayúsculas y minúsculas usadas incorrectamente.
  • Mala postura corporal y manera incorrecta de coger el lápiz a la hora de escribir.
  • Escriben de manera lenta y torpe, con errores.
  • Eliminación u omisión de letras.
  • Letras invertidas.
  • Confusión de letras: por ejemplo, cambiar una “a” por una “e”.
  • Inclinación de las letras.
  • Inclinación del renglón, dando lugar a un texto torcido.
  • Trazo grueso y apretando fuerte o muy suave casi sin dejar rastro de lo que se escribe.

Debemos tener en cuenta que hay diferentes tipos de disgrafía: motriz, sintomática, específica, superficial, fonológica, profunda y semántica.

¿Cómo detectar la disgrafía desde el aula?

El diagnóstico en el aula consiste en precisar el grado de alteraciones y puntualizar el tipo y frecuencia del error gráfico.

Para este procedimiento se necesitará corregir diariamente las producciones del niño, destacando las fallas para reeducar con la ejercitación adecuada. De forma individual, se realizarán diversas pruebas:

  • Dictados. De letras, sílabas o palabras. Se dicta un fragmento de dificultad acorde con el nivel escolar del niño. Lo más sencillo consiste en extraerlo del libro que habitualmente usa el niño, correspondiente al grado que cursa.
  • Prueba de escritura espontánea. Destinada a niños que ya escriben. La consigna es: “escribe lo que te guste” o “lo que quieras”. Del texto se marcan los errores cometidos, siguiendo la clasificación de errores frecuentes señalada en la etiología de esta patología.
  • Copia. De un trozo en letra de imprenta y de otro en cursiva, reproducir el texto tal cual está, y luego otros dos textos: uno en imprenta para pasar a la cursiva, y otro en cursiva para pasar a la imprenta. Aquí observamos si el niño es capaz de copiar sin cometer errores y omisiones, o bien si puede transformar la letra. Si el niño no logra copiar frases, se le pide que copie palabras, sílabas o letras.

Algunas orientaciones y recursos

1. Entrenamiento psicomotor

Consiste en el entrenamiento del propio cuerpo y las habilidades psicomotoras, como la motricidad fina, el control postural, el esquema corporal y la fuerza muscular. Es importante, en estos casos, enseñar relajación y una correcta forma de respiración.

2. Técnicas pictográficas

Consiste en sesiones de pintura con el objetivo de trabajar hombros, brazos y muñecas para favorecer la distensión neuromuscular de estos miembros.  

Características de estas sesiones:

  • Empleo de pinceles con el mango largo y brocha dura, pues no se busca la precisión sino la distensión.
  • Empleo de lápices y rotuladores gruesos.
  • Trazo de arabescos, garabateo, y trazos amplios y continuos sin levantar el lápiz ni el pincel.
  • La posición será de pie para favorecer el desplazamiento integral y articulado tanto del hombro como del brazo y la mano.

3. Técnicas escriptográficas

Se trabaja con lápiz y papel, principalmente, reproduciendo elementos gráficos amplios y enlazados (toda la gama de bucles y giros expuestos anteriormente), y en la siguiente secuencia:

  • Trazos amplios y enlazados en la pizarra (distender el hombro).
  • Trazos amplios y enlazados en un folio grande (distender el brazo).
  • Trazos amplios y enlazados en pauta grande (distender la mano).
  • Trazos amplios y enlazados en pauta normal (distender los dedos).

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