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Disgrafía: Aprende a reconocerla y a tratarla

¿Qué es la disgrafía? ¿Cómo podemos ayudar a alumnos con este diagnóstico? No te pierdas los recursos didácticos

Disgrafía

La disgrafía es un trastorno de la escritura que se manifiesta a través de una escritura defectuosa. Conocer los rasgos que identifican la disgrafía nos ayudará a diseñar, elegir y poner en marcha diferentes materiales didácticos con los que ofrecer el soporte necesario a nuestros alumnos.

Los niños que manifiestan no presentan problemas intelectuales, neurológicos, sensoriales, motores, afectivos o sociales, pero sí suelen sufrir una falta de habilidades motoras. Para muchos niños con disgrafía, el simple hecho de sostener un lápiz y organizar las letras en una línea es muy difícil. La escritura a mano de estos niños tiende a ser desordenada, batallan con el deletreo y la ortografía y no les resulta fácil poner sus ideas en un papel. 

Diagnóstico y orientaciones

Las dificultades de aprendizaje de la lectura y la escritura tienen una repercusión amplia en la vida del estudiante. En primer lugar, influyen negativamente en el rendimiento escolar y produce un retraso en la adquisición de conocimientos en la mayoría de las áreas del currículo. También es frecuente que la imagen social del alumno se deteriore y repercuta de forma importante en su propia autoestima.

Por eso es importante que la intervención psicoeducativa contemple este conjunto de problemas, de manera que, en la medida de lo posible, se mejoren las habilidades de lectura y escritura, se compense el impacto en la capacidad de estudio y el rendimiento escolar y se impida que se manifiesten las consecuencias psicológicas añadidas a la condición nuclear: la dificultad específica de aprendizaje de la lectura y escritura. 

Desarrollo de la actividad

Síntomas e indicadores para el diagnóstico

Existen dos tipos de síntomas relacionados. Los primeros, denominados signos secundarios globales, se refieren a la postura inadecuada, soporte incorrecto del instrumento (lápiz, bolígrafo, etc.), mala presión del mismo o velocidad de escritura excesivamente rápida o lenta. Por otra parte, los síntomas específicos ponen su atención en elementos del propio grafismo como gran tamaño de las letras, letras inclinadas, deformes, excesivo espaciado entre letras o muy apiñadas, enlaces indebidos entre grafemas, letras irreconocibles y, en definitiva, texto de difícil comprensión.

Para el establecimiento del diagnóstico de la disgrafía es necesario tener en cuenta el factor edad, dado que este trastorno no empieza a manifestarse hasta después de haberse iniciado el período de aprendizaje (después de los 6-7 años). No es adecuado realizar el diagnóstico antes de la edad indicada.

Según los indicadores, puede considerarse disgrafía cuando las habilidades para escribir se sitúan sustancialmente por debajo de las esperadas dados la edad del alumno, su coeficiente y la escolaridad propia de su edad.

Diagnóstico escolar

El diagnóstico en el aula consiste en precisar el grado de alteraciones y puntualizar el tipo y frecuencia del error gráfico.

Para este procedimiento se necesitará corregir diariamente las producciones del niño, destacando las fallas para reeducar con la ejercitación adecuada. De forma individual, se realizarán pruebas como: 

  • Dictados: De letras, sílabas o palabras. Se dicta un fragmento de dificultad acorde con el nivel escolar del niño. Lo más sencillo consiste en extraerlo del libro que habitualmente usa el niño, correspondiente al grado que cursa.
     
  • Prueba de escritura espontánea: Destinada a niños que ya escriben. La consigna es: “escribe lo que te guste” o “lo que quieras”. Del texto se señalan los errores cometidos, siguiendo la clasificación de errores frecuentes señalada en la etiología de esta patología.
     
  • Copia: De un trozo en letra de imprenta y de otro en cursiva, reproducir el texto tal cual está, y luego otros dos textos, uno en imprenta para pasar a la cursiva, y otro en cursiva para pasar a la imprenta. Aquí observamos si el niño es capaz de copiar sin cometer errores y omisiones, o bien si puede transformar la letra. Si el niño no logra copiar frases, se le pide que copie palabras, sílabas o letras.

Orientaciones y recursos

1. Entrenamiento psicomotor

Consiste en el entrenamiento del propio cuerpo y las habilidades psicomotoras como la motricidad fina, el control postural, el esquema corporal y la fuerza muscular. Es importante, en estos casos, enseñar relajación y una correcta forma de respiración.

2. Técnicas pictográficas

Consiste en sesiones de pintura con el objetivo de trabajar hombros, brazos y muñecas para favorecer la distensión neuromuscular de estos miembros.
Estas sesiones se caracterizan por:

  • Empleo de pinceles con el mango largo y brocha dura, pues no se busca la precisión sino la distensión.
     
  • Empleo de lápices y rotuladores gruesos.
     
  • Trazo de arabescos, garabateo y trazos amplios y continuos sin levantar el lápiz ni el pincel.
     
  • La posición será de pie para favorecer el desplazamiento integral y articulado tanto del hombro como del brazo y la mano.

3.    Técnicas escriptográficas

Aquí se trabaja con lápiz y papel, principalmente elementos gráficos amplios y enlazados (toda la gama de bucles y giros expuestos anteriormente) y en la siguiente secuencia:

  • Trazos amplios y enlazados en la pizarra (distender el hombro)
     
  • Trazos amplios y enlazados en folio grande (distender el brazo)
     
  • Trazos amplios y enlazados en pauta grande (distender la mano)
     
  • Trazos amplios y enlazados en pauta normal (distender los dedos)

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