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5 beneficios de trabajar la neuroeducación en el aula de Infantil

¿Qué podemos hacer para potenciar el desarrollo cerebral de nuestros alumnos en la etapa Infantil? ¿Cómo puede beneficiar la neurociencia y la neuroeducación en ese desarrollo?

5 beneficios de trabajar la neuroeducción en el aula Infantil

Aunque en el pasado se creía que los primeros años de vida no eran tan importantes y que poco sucedía a nivel evolutivo, hoy sabemos que durante la edad Infantil el cerebro muestra un desarrollo acelerado y, lo que es aún más importante, que, gracias a su gran capacidad plástica, ese desarrollo se ve moldeado por todas las experiencias que el niño vive tanto en el hogar, como en la escuela.

Si esto es así, lo más lógico que nos podemos preguntar es: ¿qué podemos hacer para potenciar ese desarrollo en el aula de Infantil? La combinación de saberes como la neurociencia, la neurociencia cognitiva, la psicología cognitiva y las ciencias de educación han dado lugar al nacimiento de la disciplina que hoy conocemos como neuroeducación y que puede suponer una respuesta a esta pregunta.

Pero ¿qué es la neuroeducación? Podríamos definirla como la aplicación práctica y sistemática en el aula de herramientas testadas científicamente y diseñadas en base a la comprensión del desarrollo del cerebro y que tienen por objetivo potenciar el desarrollo cognitivo, emocional y social de los niños.

Y aunque sobran las razones, en este artículo hemos querido resaltar 5 beneficios de trabajar la neuroeducación en el aula de Infantil:

1. Comprender el funcionamiento del eje principal del aprendizaje: el cerebro

Cuando comprendemos los principios del desarrollo cerebral, aprendemos a diseñar actividades y a dirigir las interacciones del día a día para promover el desarrollo de las funciones ejecutivas, que son la base del aprendizaje, la autorregulación y la inteligencia. En pocas palabras, nos convertimos en unos brain builders o constructores del cerebro porque proveemos a los niños de experiencias que necesitan para que la arquitectura de su cerebro crezca sólida y firme durante la niñez.

2. Detectar fallos en el desarrollo de las funciones ejecutivas

Uno de los grandes aportes de la neurociencia cognitiva a la educación ha sido la descripción de los procesos cognitivos que conforman las habilidades ejecutivas y su proceso de maduración.

Las funciones ejecutivas son una serie de habilidades mentales que nos permiten actuar de manera controlada y voluntaria en vez de seguir nuestros impulsos o nuestros instintos. Entre los 3 y los 6 años, estas habilidades “pegan un estirón” facilitando que los niños sean más capaces de regular sus emociones, inhibir sus impulsos, prestar atención por periodos más largos de tiempo o relacionarse de una manera más adecuada.

El desarrollo de las funciones ejecutivas es fundamental para la vida y cuando los maestros conocen los procesos mentales que implican y además conocen su proceso de desarrollo, también son capaces de detectar el momento madurativo de los niños y detectar si algo en su desarrollo no se está dando como debería. Esto les permite tomar acciones encaminadas a reforzar esos procesos y por tanto prevenir las dificultades que suelen emerger cuando los niños llegan a Primaria y se enfrentan al procesamiento de conceptos más abstractos.

3. Comprender el desarrollo jerárquico del cerebro y adaptar los contenidos a este

Las habilidades más básicas de percepción y atención son las que primero se desarrollan y además son la base fundamental sobre la que se construye el desarrollo de habilidades más complejas de control de la atención, flexibilidad mental, razonamiento y resolución de problemas.

Cuando comprendemos esto, sabemos enfocar nuestro trabajo al fomento de las habilidades mentales y socioemocionales que permitirán al niño desarrollar las habilidades más complejas o de “orden superior”, que necesitarán durante toda su vida.

4. Resaltar la importancia de priorizar habilidades sobre conocimiento

En los últimos años, se ha venido dando un fenómeno de escolarización de la etapa preescolar, lo que ha hecho que los objetivos de la educación infantil sean cada vez más académicos. Sin embargo, como veíamos antes, la etapa de Infantil es una etapa de grandes cambios en el cerebro, en ella comienza el periodo sensible del desarrollo del cerebro.

Es importante que, en este periodo, el niño manipule, toque, huela, sienta y sobre todo que aprenda a través de la experimentación del mundo que le rodea. También es un periodo fundamental para reforzar procesos de regulación emocional y de tolerancia a la frustración, por lo que las relaciones sociales y los retos que estas acarrean suponen una oportunidad de desarrollo muy importante.

Esta comprensión nos permite inclinar la balanza de nuestras acciones en el aula para darle prioridad al fortalecimiento de las habilidades mentales de los niños a través de herramientas tan sencillas y a la vez tan potentes como el aprendizaje basado en proyectos, el teatro, la literatura, la música, el baile e incluso el juego libre.

5. Reforzar el trabajo conjunto con madres y padres

Los estudios muestran que las interacciones de los niños con sus padres o cuidadores son fundamentales para su desarrollo cerebral y mental. Aplicando los principios de la neuroeducación en el aula, somos capaces de ofrecer a los padres herramientas prácticas para que acompañen y refuercen en el hogar los procesos de aprendizaje que se están dando en la escuela y también podemos responder a sus dudas con argumentos sólidos basados en la comprensión del desarrollo del cerebro de sus hijos.

En conclusión: la neuroeducación ha llegado para quedarse. A diferencia de otro tipo de modas que vienen y van en el mundo de la educación, la comprensión del desarrollo del cerebro y de cómo potenciarlo ya es un requisito indispensable en el diseño e implementación de cualquier metodología de aprendizaje que se quiera utilizar en las aulas de Infantil.

La neuroeducación en el método Castoria de SM

Castoria

Castoria, el método de SM para Educación Infantil, se apoya en las últimas investigaciones en neuroeducación para sentar las bases del aprendizaje de los alumnos.

Dota al alumno de estrategias que le ayudarán a autorregularse en sus procesos de trabajo y aprendizaje (planificación, flexibilidad, toma de decisiones, memoria de trabajo…).

Los materiales de Castoria sistematizan el trabajo de las funciones ejecutivas en tres niveles:

  • Modelado
  • Gestión de la tarea
  • Práctica digital de funciones ejecutivas

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