• El arte de acompañar personas

Tiempo de formular preguntas

¿Cómo podemos acompañar en tiempos de crisis e incertidumbre?

“Una vida sin examen no merece la pena ser vivida.” Esta sentencia de Sócrates cobra plenamente actualidad en los días que vivimos, entre prisas y actividades frenéticas donde lo urgente quita tiempo a lo importante. Es momento de examinar y ver qué palabras se han repetido más estos últimos meses. Junto a la palabra “pandemia”, la de “acompañamiento” ha sido una de las más usadas: la necesidad de acompañar a alumnos, profesores y familias. Acompañar, desde la filosofía socrática, es examinar las experiencias vividas de las personas que nos rodean a la luz de sus fortalezas, para que vivan en coherencia dentro de la complejidad y la incertidumbre en la que estamos inmersos. ¿Cómo hacerlo?

Sócrates pertenece a esa casta de educadores que sobrevive al paso del tiempo, quizá porque su método consistía en despertar al discípulo por medio de preguntas de hondo calado, para que pensase por cuenta propia y pudiese sacar lo mejor de sí haciendo un examen exhaustivo de su propia persona. En este proceso, las respuestas enlatadas por parte del acompañante no tenían cabida porque, para el filósofo griego, las personas evolucionan y crecen a través del aprendizaje, no de la enseñanza.

Su metodología estuvo influida por el oficio de sus padres. Su madre, Fenareta, era comadrona, y de ella aprendió el arte de dar a luz (a las ideas, porque el verdadero conocimiento reside en el interior). A su padre, Sofronisco, algunos le atribuyen el oficio de escultor. Su labor era la de ir puliendo la piedra y e ir quitando todo lo que estorbaba para que la escultura fuese perfecta. Estos dos oficios encarnan el arte de acompañar: sacar de dentro lo mejor de cada uno, modelándolo con ese cincel que son las preguntas adecuadas que hacen pensar e invitan a cambiar para mejorar. En este tiempo se necesitan personas que miren el interior y vislumbren esa estatua inmejorable, siendo “espejos” que ayuden a tomar conciencia y motiven cambios profundos

El primer paso para acompañar a los demás es acompañar desde nuestra mejor versión. En esta línea, estas palabras de Plotino, en sus Enéadas, te pueden ayudar: “¿Que cómo puedes ver la clase de belleza que posee un alma buena? Retírate de ti mismo y mira. Y si no te ves aún bello, entonces, como el escultor de una estatua que debe salir bonita quita aquí, raspa allá, pule esto y limpia lo otro hasta que saca un rostro bello coronando la estatua, así tú también quita todo lo superfluo, alinea todo lo torcido, limpia y abrillanta todo lo oscuro y no ceses de labrar tu propia estatua”.

Diego Cuevas

Diego Cuevas Gámez
El autor de este artículo es un apasionado de la educación. Ha ejercido gran variedad de cargos en la dirección de centros. Se formó en psicopedagogía, filosofía y teología. Cuenta con una amplia experiencia en coaching educativo.
Actualmente, trabaja en SM en procesos de acompañamiento y formación con instituciones educativas. Ponente habitual en cursos de directivos y docentes, donde destaca por su gran creatividad e imaginación.
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