• Cómo influyen las emociones en nuestras reacciones y respuestas corporales

Cómo influyen las emociones en nuestras reacciones y respuestas corporales

Las emociones producen siempre una respuesta corporal más o menos visible e intensa dependiendo de la importancia que tenga lo que estemos sintiendo.

Por ejemplo, si nos llama un familiar para decirnos que tiene fiebre y se encuentra mal y, que aunque no cree que sea muy grave, lo han llevado al hospital, es posible que la emoción del miedo al escuchar la noticia nos provoque palpitaciones, temblor en la voz y en el cuerpo o sudoración.

Nuestro cerebro no distingue entre lo real y lo imaginario. Si tenemos una pesadilla, a pesar de que nos despertemos y nos demos cuenta de que todo ha sido un maI sueño, nuestro cerebro y nuestro cuerpo reaccionan exactamente igual que si la situación fuera reaI (nos despertamos de golpe, sabemos que estamos en la habitación, pero sufrimos sudoración, palpitaciones...). Esto también les ocurre a nuestros hijos. ¿Cuántas veces se han despertado llorando y temblando después de haber tenido una pesadilla?

Pensemos en los efectos que puede tener revivir continuamente un suceso negativo o traumático que nos haya sucedido. De alguna manera volve­mos a sufrir innecesariamente.

De ahí la importancia de aprender a superar los problemas de forma positiva y práctica. No sirve de nada dar vueltas y más vueltas a algo que ya ha sucedido, ya que nuestra mente y nuestro cuerpo sufrirían una y otra vez las consecuencias de las emociones negativas.

Muchas enfermedades, tanto físicas como psico­lógicas, parecen tener relación con un suceso trau­mático no superado.

Esto no quiere decir que no tengamos que pasar cierto periodo de duelo ante las pérdidas o situa­ciones difíciles, sino que no nos podemos quedar anclados en el pasado.

Si damos la vuelta a la situación, podemos apro­vechar de forma estratégica este mecanismo para "engañar" a nuestro cerebro. Si aprendemos a vi­sualizar momentos felices y agradables, seremos capaces de autogenerarnos bienestar emocional de forma voluntaria.

Las visualizaciones o recuerdos agradables nos ayudan a controlar voluntariamente nuestras emociones para sentirnos mejor y modificar nuestras reacciones corporales. 

     
¿Cómo aprovechar esta ventaja con nues­tros hijos?

Podemos ayudar a nuestros hijos a que aprendan a relajarse. Para ello, en silencio y con los ojos ce­rrados, les narraremos historias placenteras o les haremos recordar momentos felices (hoy día hay libros de relajación y visualizaciones para niños que son de gran ayuda).

Poco a poco, ellos mismos podrán generar sus propias visualizaciones. Con práctica y constan­cia, dispondrán de un recurso interno muy potente al que acudir a voluntad cada vez que lo necesiten.
 

Sentir y pensar

Sentir y Pensar: Guía para las familias, 2º EP. Madrid: SM (actualización 26 de marzo de 2020)
Proyecto didáctico: Equipo de Educación Primaria de SM. Autoría: Meritxell Obiols y Rafael Bisquerra (coordinación). Edición: Pilar Menéndez. Fotografía: Javier Calbet/Archivo SM; Montse Fontich; Mattias Tunger/DIGITALVISION; Kevin Peterson, Nicola Sutton/PHOTODISC; PHOTOALTO; IMAGE SOURCE; STOCKBYTE. Diseño: Diana López. Maquetación: Noemí Expósito. Coordinación editorial: Mireia Casaus. Dirección editorial: Mayte Ortiz

Educación emocional en familia

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